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Y el gato no dijo nada

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La tetera de Russell

Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aún por los telescopios más potentes. Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías. Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell

Luis Eduardo Aute

Miro el instante que ha fijado la fotografía, ríes con la timidez de quien le avergüenza la risa.
Quince años que sujeto entre mis brazos al compás del último disco robado.
Nada queda en ese trozo de papel, todo es alquimia; veo que es la prueba más veraz de que todo es mentira. Esos rostros ya no llevan nuestros nombres, son dos máscaras perdidas en la noche.

Siento que ese tiempo que se fue no ha sido nunca nuestro, como cuando te miro y no logro recordar tu cuerpo; no eras tú aquella insolencia de latido que encendía mis deseos más prohibidos.
Creo que tú y yo no somos más que dos desconocidos, otros, dos extraños que en el tiempo se han hecho asesinos de esos dos niños de la fotografía que, abrazados, van bailando por la vida.

Pero...

queda la música.

1

¿Cómo sonreir cuando los huesos se derrocan?
No estoy vacío, no
Las cuencas de tus ojos esperan mariposas

No hay miedo,no hay frío
Es nuestra herida creciendo, abrasando todo
Consumiendo sueños
Consumando derrota tras derrota

Yo no fui
Nadie fue
(Nunca vienen)

¿Qué hacer con las alas? Nos preguntamos saltando 
hacia allá, abajo
buscándonos esquirlas mientras caemos

No estamos, no estoy

¿Qué buscabas, Pessoa?
¡Yo estoy cansado de vivir dentro de una piedra!
De encontrarme en una banca esperando por mí
Esperando un reclamo de amor (un reclamor, jaja)
Que ya no llega

Intento atrapar las horas con mi red
con mi red rota 

Busco sembrar crisálidas
con mi visión monocromática

Millones de ojos me crucifican en otro cuerpo 
otro cuerpo que es perfectamente simétrico al mío

No me expliques los signos
Debo romperlos

Talante

Un hombre
alegre
es uno más
en el coro
de hombre
alegres

un hombre
triste
no se parece
a ningún otro
hombre
triste

Que no se me olvide

"Debemos arrojar a los océanos del tiempo una botella de náufragos siderales, para que el universo sepa de nosotros lo que no han de contar las cucarachas que nos sobrevivirán: que aqui existió un mundo donde prevalació el sufrimiento y la injusticia, pero donde conocimos el amor y donde fuimos capaces de imaginar la felicidad".
Gabriel García Márquez

Cansado

¡Sí!
Cansado
de usar un solo brazo,
dos labios,
veinte dedos,
no sé cuántas palabras,
no sé cuantos recuerdos,
grisáceos,
fragmentarios.
Cansado,
muy cansado
de este frío esqueleto,
tan púdico,
tan casto,
que cuando se desnude
no sabrá si es el mismo
que usé mientras vivía.
Cansado.
¡Sí!
Cansado
por carecer de antenas,
de un ojo en cada omóplato
y de una cola autentica,
alegre
desatada,
y no este rabo hipócrita,
degenerado,
enano.
Cansado,
sobre todo,
de estar siempre conmigo,
de hallarme cada día,
cuando termina el sueño,
allí, donde me encuentre,
con las mismas narices
y con las mismas piernas;
como si no deseara
esperar la rompiente con un cutis de playa,
ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia,
acariciar la tierra con un vientre de oruga,
y vivir, unos meses, adentro de una piedra.

- Oliverio Girondo

Caminé por sobre la nada
e hice brotar un bosque pequeño a mi paso
Sostengo una nube con mi mano
y eres tú quien llueve dentro:
es tu mano que me acaricia
Ahora
una tormenta de mariposas va tu encuentro
Ahí donde acaban las fronteras y
empiezan los sueñosterminan los caminos
Llegaré a ti
a través del insomnio
escalaré tus muros con mi vestido de plumas
Eres una respiración de agua
(que espera, que espera)
Una procesión de misterios de sangre
de latidos que vencenlos ecos de la muerte
Eres... ¿Quién eres?
- El Mar

Haikus de Haijins clásicos japoneses

Mudas las garzas
Trazarían en el cielo
Una línea de nieve
--Yamasaki Sokan

A una amapola
deja sus alas una mariposa
como recuerdo.
--Matsuo Basho

Un viejo estanque;
se zambulle una rana,
ruido de agua.
--Matsuo Basho

La campana para de sonar.
El eco de las flores
perfuma la noche
--Matsuo Basho

Este camino
ya nadie lo recorre.
Salvo el crepúsculo
--Matsuo Basho

El mar en primavera
Se levanta y cae
A lo largo del día
--Yosa Buson

Mientras lo corto
veo que el árbol tiene
serenidad.
--Ritsurin Issekiro

El ciruelo florece,
el ruiseñor canta;
pero yo estoy solo.
--Kobayashi Issa

Temblando
en las flores silvestres
se va la primavera
--Kobayashi Issa

Una flor caída
Regresa volando a su rama.
¡Una mariposa!
--Arakida Moritake

Un arbol
Otros arboles
Un bosque
--Maíta Masai

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Temixco, Morelos, Mexico
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades. En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.